Verano 2026: calor persistente y tormentas

Como viene siendo habitual, ya por estas fechas todos nos preguntamos cómo se prevé este verano 2026. Como es evidente: el calor, no faltará a su cita. Casi nunca lo hace. Sin embargo, intentaremos averiguar en qué medida nos afectará, en cuanto a intensidad y durabilidad. Por el momento, durante las últimas jornadas, ya se ha instalado con fuerza en muchos puntos del territorio peninsular, como anticipo de lo que nos podría esperar este mes de junio y los siguientes. ¿O no?
También hablaremos, evidentemente, de las precipitaciones. El verano, ya de por sí, acostumbra a ser seco muy seco en la mayor parte de nuestro territorio. Se centran, sobre todo, en zonas de montaña, aunque de vez en cuando nos visita alguna que otra borrasca aislada en capas altas atmosféricas (DANA) con precipitaciones que abarcan más zonas geográficas, sobre todo alrededor del Mediterráneo. Comprobaremos si este patrón, habitual, se repetirá las próximas semanas y meses.
Recordad, sin embargo, que hablamos de tendencias. Sin ánimo de querer presentar una previsión exacta. Por lo tanto, siempre se podrán encontrar excepciones, y no siempre acabará coincidiendo a pies juntillas con la realidad. ¡Vamos allá!
JUNIO SECO Y CALUROSO
Los mapas estacionales para junio de 2026 apuntan a un inicio de verano claramente dominado por las altas temperaturas en buena parte de la Península. Se esperan anomalías positivas generalizadas y valores que podrían situarse entre +1 y +3°C respecto a la media climática, especialmente en zonas del interior, la Meseta Sur, Extremadura y Andalucía occidental. Esta configuración se produce bajo un patrón de presión relativamente neutro o ligeramente inferior a la media sobre la Península, sin la presencia de bloqueos anticiclónicos excepcionalmente marcados, lo que sugiere que el calor podría venir favorecido tanto por masas de aire cálidas de origen subtropical como por la propia inercia térmica de un continente cada vez más cálido. En cualquier caso, el escenario previsto encaja con la tendencia observada en los últimos años hacia comienzos de verano cada vez más precoces y persistentes.

En cuanto a las precipitaciones, todo apunta a un mes ligeramente más seco de lo normal en amplias zonas del país, aunque sin anomalías extremadamente acusadas. El déficit pluviométrico sería más evidente en el interior peninsular y en sectores del oeste y sur, mientras que algunas áreas del Mediterráneo podrían quedar más próximas a la normalidad o incluso registrar ligeros excesos puntuales.
La comparación con junio de 2025 resulta especialmente interesante, ya que aquel mes fue extraordinario desde el punto de vista climático: la temperatura media en la España peninsular alcanzó los 23,7°C, situándose 3,6°C por encima del promedio y convirtiéndose en el junio más cálido de la serie histórica iniciada en 1961. Además, fue un mes seco, con precipitaciones equivalentes a tan solo el 68% de lo normal. Frente a aquel episodio excepcional, junio de 2026 podría presentar un carácter igualmente cálido, aunque con anomalías menos extremas y precipitaciones más moderadas.
JULIO CON FUERTE CALOR Y TORMENTAS
La tendencia general prevista para julio de 2026 mantiene anomalías térmicas menos extremas que las previstas para junio. Los mapas muestran desviaciones positivas generalizadas, especialmente en zonas del interior peninsular, donde las temperaturas podrían situarse entre 1 y 3°C por encima de la media climática. El patrón atmosférico aparece dominado por presiones próximas a la normalidad o ligeramente superiores, una configuración compatible con situaciones de estabilidad frecuentes, elevada insolación y persistencia de masas de aire cálidas. En términos prácticos, esta situación podría traducirse en temperaturas máximas que, durante los episodios más cálidos, alcanzarían con relativa facilidad los 38-42°C en amplias zonas de los valles del Guadalquivir, Guadiana y Tajo, e incluso valores puntualmente superiores en los enclaves tradicionalmente más cálidos del suroeste peninsular.

En cuanto a las precipitaciones, los modelos apuntan a valores cercanos a la media o ligeramente superiores en algunas zonas del centro y este peninsular, posiblemente asociados a una mayor actividad tormentosa de evolución diurna. Aun así, julio sigue siendo climatológicamente uno de los meses más secos del año en gran parte de España, por lo que estas anomalías positivas no implican necesariamente lluvias abundantes.
La comparación con julio de 2025 resulta interesante porque aquel mes, pese a ser cálido, presentó un comportamiento relativamente más variable y húmedo de lo habitual, con precipitaciones que alcanzaron alrededor del 124% de la media nacional y una anomalía térmica cercana a +0,7°C. De este modo, julio de 2026 podría acabar siendo más estable y persistentemente cálido que el de 2025, aunque probablemente sin alcanzar el carácter excepcional que tuvo el arranque del verano pasado.
AGOSTO CANICULAR, CON CHUBASCOS
Las previsiones para agosto de 2026 mantienen la tendencia de un verano más cálido respecto a la media climática en España. Las anomalías térmicas más destacadas se localizan en zonas del interior peninsular, donde las temperaturas medias podrían situarse entre 1 y 2°C por encima de los valores habituales. Además, la presencia de ligeras anomalías positivas de presión favorece un escenario dominado por la estabilidad atmosférica y los periodos de calor persistente.

En cuanto a las precipitaciones, los modelos sugieren una señal algo más húmeda de lo normal en el este y nordeste peninsular, lo que podría traducirse en una mayor frecuencia de tormentas de verano. A diferencia de junio y julio, agosto presenta así una ligera tendencia hacia una mayor actividad convectiva en áreas mediterráneas, aunque el conjunto del país seguiría registrando un ambiente típicamente veraniego, cálido y relativamente seco.
La comparación con agosto de 2025 resulta llamativa, ya que aquel mes fue extremadamente cálido y terminó igualando el récord histórico de agosto de 2024, con una temperatura media nacional de 25°C y una anomalía de +2°C respecto a la climatología. Además, fue un mes claramente seco, con apenas el 66% de la precipitación normal y una intensa ola de calor entre los días 3 y 18 que llevó las temperaturas a situarse más de 6°C por encima de la media en algunos momentos. Frente a ese escenario tan extremo, agosto de 2026 podría presentar un comportamiento algo más moderado, aunque manteniendo el predominio de temperaturas superiores a la media y un ambiente plenamente veraniego.
SEPTIEMBRE CON INESTABILIDAD MEDITERRÁNEA
Las proyecciones para septiembre de 2026 apuntan a un comienzo de otoño meteorológico todavía marcado por temperaturas superiores a la media en buena parte de España. Las anomalías cálidas más destacadas se localizan en el oeste y centro peninsular, aunque el conjunto del país mantendría valores ligeramente por encima de lo normal. La señal de presión es débil y cercana a la neutralidad, por lo que no se aprecia un patrón atmosférico dominante especialmente marcado.

La precipitación presenta un comportamiento más contrastado. Los modelos sugieren un septiembre algo más seco de lo habitual en amplias zonas del oeste y norte peninsular, mientras que en el este y nordeste se observan anomalías positivas que podrían favorecer una mayor frecuencia de episodios lluviosos, especialmente en áreas mediterráneas. Comparado con septiembre de 2025, que fue muy cálido y destacó por varios episodios de lluvias intensas en el Mediterráneo occidental, septiembre de 2026 podría mantener ese contraste entre un interior todavía cálido y un este peninsular con mayor potencial para registrar precipitaciones por encima de la media, aunque sin una señal tan contundente como la observada en algunos episodios del año anterior.
En conjunto, las previsiones estacionales para el periodo junio-septiembre de 2026 apuntan a un verano más cálido respecto a la media climática en toda España, con las anomalías térmicas más destacadas durante junio y una persistencia del ambiente cálido hasta bien entrado septiembre. En cuanto a las precipitaciones, se espera un inicio de verano relativamente seco, especialmente en junio, mientras que durante agosto y septiembre aumenta la probabilidad de lluvias y tormentas en el este y nordeste peninsular. Aunque el escenario previsto mantiene la tendencia de los últimos años hacia veranos cada vez más cálidos, las señales actuales no sugieren, por el momento, un carácter tan excepcional como el observado durante el histórico verano de 2025.




